Museos

Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica

En el cafe antzokia Espaloia de Elgeta se encuentra el Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica.

Abre a partir de las 11:00 y la entrada es gratuita.

Desde este punto parte el recorrido guiado por las faldas del Intxorta

Información sobre las visitas guiadas: 943 79 64 63

 

AddThis Social Bookmark Button
   

Parketxe de Arantzazu

DSC01559En 2006 tiene lugar el nombramiento del Parque Natural Aizkorri Aratz. El espacio
protegido se compone de 15.919 hectáreas. Son muchas las maravillas que se
esconden en este espacio natural. En cualquier rincón se aprecia un constante
vínculo entre naturaleza y cultura. Se destacan sus paisajes culturales y una
naturaleza cuyos elementos más singulares han contribuido al relato de una historia.
Entre otros se mencionan el pastoreo y la explotación de los bosques, como
principales actividades vertebradoras de su paisaje.
Actualmente es posible conocer y profundizar sobre este nuevo espacio natural
protegido visitando el Centro de Interpretación situado en Arantzazu en el edificio
Gandiaga Topagunea II. Además de un lugar de acogida de visitantes es punto de
información y acoge una exposición permanente de 500 m2 de superficie dotada de
la más moderna tecnología al alcance de todos

 

Horario:

De febrero a abril (ambos incluidos)

 

De martes a viernes: Cerrado

Sábados y domingos: 10:30 – 14:30

Mayo y junio

De martes a domingo: 10:30 – 14:30

 

De julio a septiembre (ambos incluidos)
De martes a sábado: 10:30 – 14:30 y 16:00 – 18:00

Domingos: 10:30 – 14:30

 

Más información sobre visitas guiadas y tarifas: Parketxe Arantzazu

 

Dirección:

Barrio de Arantzazu. Edificio Gandiaga II. 20567 Oñati

Contacto: 

Tlf. 943 78 28 94

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 


AddThis Social Bookmark Button
   

Cueva Oñati-Arrikrutz

oati_-_arrikrutzeko_kobak

Arrikrutz las cuevas de Oñati forma parte del sistema kárstico de Gesaltza-Arrikrutz, situándose en el macizo de Aizkorri, a unos 400 m. sobre el nivel del mar.

 

 

 

Se trata de una cavidad desarrollada en calizas en el Cretácico Inferior (entre 154 y 96 millones de años de antigüedad). El sistema con 14 km de galerías interconectadas y 6 pisos superpuestos, es la mayor cavidad de Gipuzkoa.
La visita se desarrollara en la Galería 53 , situada en el sector oriental de la cavidad de Arrikrutz, galería fósil y antiguo sumidero del río Aldaola, presenta galerías de gran sección con interesantes concreciones estalagmíticas. La galería de 390 m de longitud, desciende 55 m. con su pendiente media de 9º.
Así, a lo largo de los 60 minutos que durará el paseo por el interior de la Cueva, el sistema permitirá abordar, de forma absolutamente pedagógica y atractiva, temáticas tales como:
- El agua y la hidrología como escultores de la cavidad.
- La Cavidad de Arrikrutz como una fracción de los más de 15 km. de los que comprende el complejo y vasto sistema kárstico de Gesaltza-Arrikrutz.
- La formación geológica de la cueva y la valorización de sus riquezas; entre las que destacan un río subterráneo y galería adornadas por enormes estalactitas.
- El origen del universo mineral.
- Hallazgos arqueológicos y paleontológicos en Arrikrutz (esqueleto completo de un León de las Cavernas, esqueletos parciales y cráneos de panteras, el yacimiento de los osos).

Se recomienda reservar con antelación.

Tel.: 943 08 20 00 / 943 78 34 53

E-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Horario:

Abierto de martes a domingo.

Marzo, abril, mayo y octubre: 10:00-14:00 / 15:00-18:00

De junio a septiembre: 10:00-14:00 / 15:00-19:00

De noviembre a febrero: 10:00-14:00 / 15:00-17:00

* Puentes, Semana Santa y festivos se abrirá en horario de junio a septiembre

 

 

AddThis Social Bookmark Button
   

Museo Ibarraundi

Museo Ibarraundi

ibarraundi_museoa

Eskoriatzako Museo Eskola”, fue creado e impulsado por “Aitzorrotz Etnografiko Taldea” con el Apoyo del Ayuntamiento de Eskoriatza. Desde su inicio el año 1983, su objetivo principal era la valoración y protección de nuestro patrimonio y etnografía.

 

 

 

Iniciamos nuestra andadura con la primera exposición etnográfica y consiguiendo nuestro objetivo, pues en adelante muy pocos fueron los que se deshicieron de los objetos que guardaban desde siglos. La mayoría los restauraron y los tienen en su casa como si de un tesoro se tratara y unos pocos cedieron piezas al Museo. Con estas y con la compra realizada por el Ayuntamiento de una colección de materiales de cerrajería y herrería, así como dos espléndidas tallas de madera, iniciamos nuestra andadura.



El diseño de nuestro Museo, quizás no muy ortodoxo en aquellos tiempos, donde en vez de "no tocar", “silencio por favor”, proponíamos que utilizaran todos sus sentidos: no sólo la vista, sino también el tacto, el olfato... incluso el gusto, trabajando en talleres y medios audiovisuales para entender y comprender mejor nuestros orígenes, nuestra historia. Hoy nos damos cuenta que esta disponibilidad que ofrece el Museo, ha sido uno de sus atractivos, no sólo para los más jóvenes, sino también para los adultos.



En todos los temas expuestos está presente el tema del Medio Ambiente, como elemento al que todos pertenecemos; conocerlo, respetar y proteger es uno de nuestros retos.



Estos últimos años hemos dado un nuevo paso con el deseo de cara al turismo sacando el museo de sus cuatro paredes y extenderlo a todo Eskoriatza, de manera que todo el pueblo sea un Museo. Con la ayuda de las autoridades locales y de otras instituciones, poco a poco se va recuperando nuestro patrimonio más significativo: como son los palacios, iglesias, ermitas, caseríos, monumentos megalíticos, bosques, puentes, la ferrería y elementos etnográficos como caleras, lavaderos.. restaurándolos, señalizando creando itinerarios para poder visitados.



En estos momentos, tras la adquisición por parte del ayuntamiento del palacio de Ibarraundi del s. XVI, se ha comenzado su restauración. Junto a él se va a crear un parque etnográfico, en el que estarán presentes los oficios y artesanías que fueron la base y referencia.

Horario:

Ibarraundi Museoa
Ibarraundi Jauregia
943 71 54 53
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

De martes a viernes: 9:00 – 14:00

Se realizan visitas guiadas previa petición
Fines de semana y días festivos: cerrado

AddThis Social Bookmark Button
   

Museo de la sal

Museo de la sal

gatz_museoa

El Museo de la sal se emplaza a poco más de 250 metros del pueblo de Leintz Gatzaga, al pie del antiguo castillo de Dorleta —hoy Santuario—, construido como defensa de su población y de su producción salinera.

 

 

 

 

LA SAL DE LA VIDA DE LÉNIZ

La actividad entorno a su manantial salino constituyó durante siglos “la sal de la vida” de Léniz, propició su nacimiento e, incluso, le dio su nombre.El frío y húmedo clima de la villa no favoreció que la explotación salina se realizara por evaporación solar, característica que la diferencia de otros muchos pueblos salineros, sino por un minucioso proceso de calentamiento del agua con fuego de leña.El llamado “oro blanco” ha sido un preciado bien económico por poseer propiedades esenciales para la nutrición del ser humano y de los animales, así como por su uso para la conservación de alimentos. Hoy se le reconocen más de 14.000 directas o indirectas.La historia de la evolución de su explotación se recrea en este espacio, rehabilitado para mostrar los distintos métodos utilizados desde la Edad de Hierro hasta 1972, fecha en que se cierra la salina por la fuerte competencia de la sal marina.


LA EVOLUCIÓN DEL PROCESO

1. La edad de hierro
No existe constancia de en qué momento el ser humano tuvo constancia de la existencia del manantial salino y aprendió a aprovechar sus propiedades pero, gracias a los restos arqueológicos hallados junto a la fontana —una moneda de la época de los íberos, restos cerámicos romanos, cristales de sal, trozos de madera... —, podemos asegurar que en la Edad de Hierro ya se explotaba.



2. Siglo XVI. La dorla

Según un documento que data del s. XVI, las salinas se componían en esta época de un pozo donde se almacenaba el agua salada y ocho casas —llamadas dorlas— donde se encontraban otras tantas calderas de hierro, con el mismo nombre, en las que se vertía el agua salada. Gracias al calor producido por la combustión de la leña que se colocaba bajo ellas, el agua se evaporaba y sólo quedaba la sal.
La producción se realizaba únicamente de julio a diciembre. El resto del año, las frecuentes precipitaciones rebajaban considerablemente la salinidad del manantial y no resultaba rentable su explotación. Estos meses de “asueto” los empleaban para hacer acopio de leña en los frondosos bosques comunales. Hoy, este barrio salinero ha tomado el nombre de Dorla.



3. Siglo XVIII. La rueda de cangilones

En 1834, unas devastadoras inundaciones en el Valle arrasaron la salina y pusieron fin a su explotación manual. La producción pasó a ser propiedad de la empresa Productos Léniz, que aprovechó la reconstrucción para ampliar las instalaciones e introducir un sistema hidráulico para drenar el agua del pozo salino –de 7 metros de profundidad- y canalizarlo hasta cada una de las dorlas: la rueda de cangilones (que actualmente se reproduce exactamente en el museo).
Es en este período cuando se inicia verdaderamente la fase industrial de su explotación.



4. XX. mendea. La era industrial

En torno a 1920, se produjo la última gran reforma de las instalaciones, en la que se sustituyó la fuerza de la rueda de cangilones por una motobomba que extraía el agua del pozo salino y lo conducía hasta los depósitos construidos sobre un montículo, por encima del nivel de la fábrica, que abastecían, por gravedad, a cuatro tolvas, conectadas entre sí e inyectadas de vacío, que evaporaban directamente el agua y permitían que la sal se precipitara al fondo y saliera lista para ser escurrida por la centrifugadora.
Esta fuerte inversión, sin embargo, sólo logró incrementar en un 25% la producción, llegando a 728 t anuales, cantidad que no resultó suficiente para hacer frente a la feroz competencia de la sal marina, de costes más reducidos, aunque de menor calidad. En un último esfuerzo, la fábrica diversificó su producción hacia la lejía y el cloro, estrategia que sólo ralentizó el cierre definitivo de Productos Léniz, en 1972, poniendo fin, así, a más de 1500 años de explotación de las salinas.

 

Horario:

Horario visitas guiadas:
Sábados, domingos y festivos: 12:00 (en euskera) y 13:00 (en castellano)

Durante la semana sólo previa reserva:
Tel.: 665 73 95 50 - 943714792

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

AddThis Social Bookmark Button
   

Molino San Miguel

sanmigel-errota1

El molino de San Miguel de Oñati pertenecía al complejo señorial del monasterio de San Miguel, sobre el que sus patronos laicos, los Condes de Oñate, poseían el derecho de percepción de diezmos.

 

 

 

 

Éstos poseían en el siglo XV, al menos, tres molinos ubicados en el valle, los de Olalde (vendido a otra poderosa familia local: los Lazarraga), Linazibar y el de San Miguel, estos dos últimos citados documentalmente por primera vez en 1440 y 1432 respectivamente. Al molino de San Miguel tenían la obligación de acudir a moler los labradores del señor y los que tuviesen sus tierras y casas en suelo propiedad del monasterio. Este derecho señorial suponía una pesada carga para los campesinos, por lo que procuraron hacerle frente bien desobedeciéndolo bien pleiteando contra él. En este caso, el primer pleito contra la obligación de moler en las instalaciones del Conde se remonta a 1482, reabriéndose sucesivamente en 1583, 1627, 1658 y 1741. La última concordia entre campesinos y el Conde por este motivo estuvo vinculado al derecho que tenían los condes de percibir el diezmo, como patronos que eran de la iglesia.


En 1983 el Ayuntamiento de Oñati adquirió el antiguo molino de San Miguel al convento de las monjas de Santa Ana y en 1997 fue éste derribado para construir un edificio de viviendas, en cuya planta inferior se mantuvieron los restos arqueológicos que quedaban de la explotación harinera.
El molino-museo de San Miguel guarda elementos originales, ha incorporado piezas de otros lugares, y para completar el conjunto se han fabricado algunas nuevas siguiendo modelos de diferentes procedencias.


Conviene resaltar como elementos originales la localización y la estructura global del ingenio: la “aldapara” o depósito que recogía el agua destinada a mover el molino permanece, aunque el cauce conductor o canal ha desaparecido. Permanece visible, aunque por hallarse partida no se ha podido aprovechar, la última piedra harinera que se utilizó en el molino.
Las piedras que molían maíz y su correspondiente turbina de hierro, así como las destinadas al trigo, y también el pescante para cambiar las piedras, provienen de Narbaizabolu-Goikoa, de Bergara. La turbina de madera, que estaba estropeada en el mencionado molino, ha sido reconstruida en madera de haya, como réplica de la original.


En cuanto a las tolvas o cajas, en forma de cono invertido, donde se echa el grano que caerá a las piedras para convertirse en harina, han sido realizadas tomando por modelo las del molino Lastur-Goikoa, de Lastur, Deba.
Con el fin de que se pueda observar el proceso completo de la molienda, se ha privado a uno de los juegos de piedras molederas de la correspondiente caja que las cubre. Queda, asimismo, el funcionamiento de las turbinas que, movidas por el agua, activarán los ejes y las piedras giraderas que molerán el grano.

Teléfono: 943 78 34 53

AddThis Social Bookmark Button